Fresco cae la mora de los ojos de la gata
Disimulando perfectamente su belleza
La mora se desliza moviendo su cabeza cuerpo
Arrebatándole suspiros a la gata
Sus semillas se traspasan al olvido de los ojos de cualquiera
Su color y jugo se revuelven en el suelo
Su tono permanece inventado por lenguajes gatunos
Su frescura muere lento en el tiempo y en el tiempo resucitan sus hijitos.
Los hijitos de la gata pegan gritos
Les asuntan los ladridos de las moras.
martes 9 de febrero de 2010
Noche de cama sola.
Gotas de boca
Suspiro de libro
Piel vegetal apagada
Goce dormido
Pelo de azar
Redondo y fundido
Pliegue suave
Nube y perro en letra
Mundo en paredes
Zorro en un hilo
Gotas de boca
Suspiro de libro.
Suspiro de libro
Piel vegetal apagada
Goce dormido
Pelo de azar
Redondo y fundido
Pliegue suave
Nube y perro en letra
Mundo en paredes
Zorro en un hilo
Gotas de boca
Suspiro de libro.
lunes 8 de febrero de 2010
Después.
Colgando en tus manos hay:
Reencarnación pequeña corriendo por la vía
Corriendo como loca formando nueva vida
Abriendo la boca para que se adentren las roscas
Muriendo las roscas crecen los hijos
Muriendo los hijos nacen los ídolos
Reencarnación infinita al ponerles el nombre de los muertos
Llamemos al hijo de los vientos como el viento
Llamemos vías a lo que va de largo
Llamemos vida a la muerte de algo
Llamemos rosca a lo que termina curvo
¿Amemos al ídolo por recordarnos algo?
Reencarnación pequeña corriendo por la vía
Corriendo como loca formando nueva vida
Abriendo la boca para que se adentren las roscas
Muriendo las roscas crecen los hijos
Muriendo los hijos nacen los ídolos
Reencarnación infinita al ponerles el nombre de los muertos
Llamemos al hijo de los vientos como el viento
Llamemos vías a lo que va de largo
Llamemos vida a la muerte de algo
Llamemos rosca a lo que termina curvo
¿Amemos al ídolo por recordarnos algo?
viernes 5 de febrero de 2010
Tacto, sol y miedo.
Sobre la superficie de madera yace sentada sobre un caracol una niña. La niña tiene de amiga la sombra de un caballo de plástico. La sombra se refleja en el colmillo de un tiburón gigantesco y antiguo. El tiburón permanece dormido bajo la casa de la niña. En la casa hay rastros de plumas rayadas y manchas de pintura dorada que simulan ser estrellas; pero la niña no tiene ojos y no puede saber que es lo que la rodea. Las estrellas de pintura brillan tanto que su luz durante el día se escurre saliendo por las ventanas. Cuando las personas quieren asomarse a esa casa sin ventanas temen, se bañan solamente de ese resplandor y se marchan. Por las noches cuando nadie esta presente mas que el búho y los coyotes, los ladrones quieren entrar a robar ese oro que día con día resplandece; mas los ladrones al querer entrar se alejan, pues no comprenden porque de noche se escucha el canto de una niña; es el canto de la niña que no sabe cuando es de noche o de día; sin saber, la niña prefiere dormir de día, porque le agrada el calor del sol; aunque ella no sabe que a ese calor se le llama sol, ni que su tacto en las noches le hace sentir como amigos sombras que quedan impresas después de la ausencia del sol; es por eso, que los vecinos pensaban que en esa casa había oro y un fantasma que cantaba, creían en su juego de temores...mientras, la niña, solo disfrutaba de las texturas que su casa le brindaba, y por eso cantaba, cantaba fuerte y alegre, porque cada día tocaba algo nuevo.
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